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| LA LEYENDA DEL DESIERTO |
Cae la tarde, y aquí, a parte del viento que grita, se puede oír el murmullo que trae el viento, viento que arrastra la voz del desierto... nuestro desierto. Y aquí estamos, sin más armas que nuestras ganas por crecer; aunque esta es la prueba más dura de nuestra vida. Se apaga la tarde y la noche envuelve el ambiente, llega por fin el instante perfecto donde deberemos elegir. A nuestro alrededor sentimos a los que ya eligieron, a los que ya vistieron sus cabezas con un turbante, a los que ya respiraron el aroma del aire a más de 3000 m. de altura, a los que se unieron de tal forma que eran uno, y una era su voz... y ahora estamos aquí para acoger en nuestra historia a los nuevos elegidos: vosotros que acabáis de dejar el pueblo de los hombres y aspiráis a crecer, ¿qué decidís? Con vosotros estamos los demás, los que quedamos todavía, los que soñamos aun con grandes sueños, los que estamos dispuestos a serviros de puente. Podemos enseñaros el camino pero quien debe finalmente andarlo sois vosotros. Un camino duro, pero también lleno de satisfacciones y que comienza desde este mismo momento. Nosotros ya conseguimos grandes cosas, pero también necesitamos vuestra ayuda para culminar dos años vividos con el fin de la aventura y por medio del servicio a los demás. Pasaremos juntos por increíbles experiencias y descansaremos juntos en los mismos oasis... Caída la noche sobre nuestras cabezas y encendidas las antorchas puede revelaros el espíritu Imohag, que desciende desde el primer Tuareg que pactó con el desierto el servicio a Dios y al hermano. Estáis a punto de entrar y dar el salto definitivo hacia la leyenda que se grava cada año con sangre y oro; pero solo si estáis preparados. Tres son los elementos que maneja un Imohag, elementos naturales que le ayudan en su camino y de los que se sirve: la Tierra, madre y protectora del mundo, el Viento, voz que debemos escuchar y que nos hace estar atentos y dispuestos y el Fuego, del que nace y muere todo, símbolo de la fuerza de la que es capaz el hombre y del poder que bien conducido puede ser el motor del mundo. ...la noche cerrada, de lejos llega el sonido del pasado que recuerda más noches como esta, aunque nunca iguales. Nuevos sueños que marcan el paso del tiempo en un reloj de arena. Solo pedimos seriedad y respeto hacia quienes pasaron y eligieron antes que vosotros; tened presente que un espíritu humilde absorbe mejor el conocimiento que un alma orgullosa y prepotente. Ahora, cuando os cierren los ojos sentiréis la noche completa, no habrá más que vosotros y los elementos de la naturaleza: vuestro camino dependerá de esta elección. Pedid ayuda a la Luna, y recordad que prácticamente antes de que abráis los ojos los años más intensos que jamás viviréis habrán pasado. Saborear cada instante, que la vida es eterna mientras dura... |