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LAS CONSTRUCCIONES.

"Vio entonces Dios todo lo que había hecho, y
todo era muy bueno." (Gen. 1, 31)
Ya está, Señor, todo está terminado y bien terminado.
Tenemos las manos doloridas y estamos llenos de sudor, pero
esto no importa, ante la obra bien hecha.
Gracias, Señor, por estas manos, continuadoras de tu
creación, que ahora elevamos ofreciéndote nuestra labor.
Gracias: por tantas manos unidas en el esfuerzo, estrechadas
en la amistad, fundidas en la oración.
Gracias, Señor.
EL BAÑO.

"Haré brotar ríos en las cumbres peladas y
fuentes en medio de los valles, transformaré el desierto en estanque, la tierra árida en
manantiales de agua." (Is. 41,18)
¡Qué gozada Señor!, después de un día de trabajo,
tensión, calor, ir al río y jugar, relajarnos, refrescarnos.
Gracias, Señor, por este agua que corre limpia, por este
agua que empapa la tierra, por este agua que refresca el ambiente.
Señor, gracias por ser Tú la corriente que purifica mi
alma, limpia mi corazón, derrama mi amor.
Gracias por empaparme de tu ardor.
Gracias, Señor.
LA TIENDA.

"La gloria del Señor lo cubrirá todo, como
tienda que da sombra contra el calor del día, abrigo y refugio contra la lluvia y la
borrasca." (Is. 4, 4-5)
Señor, aquí estamos apretados unos contra otros,
compartiendo techo, suelo, aire, sueño... fuera: la lluvia.
Gracias, Señor, por ser nuestro refugio, por ser nuestro
techo, suelo, aire, sueño... nuestro sol: dentro.
Señor, gracias por cubrirnos con tu palma, sostenernos con
tu aliento, saciarnos con tu alimento, cuidarnos con tus desvelos.
Gracias, Señor.
ESTAS DOS LOBATAS.

"Dejad que los niños
vengan a mí; no se lo impidáis, porque de los que son como ellos es el reino de Dios. Os
aseguro que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en el.
Y tomándolos en brazos, los bendijo,
imponiéndoles las manos". (Mc. 9. 48)
Míralas, ¿te has fijado, Señor?
Siempre van juntas riendo, cantando, saltando, de la mano.
Señor, que maravilla has hecho dándonos la amistad; ¡
aún, ahora, vamos juntos !
Gracias, Señor, por seguir riéndonos, cantando, saltando,
y ¡ aún los tres de la mano !
Gracias por ser Tú, amigo nuestro; por ser Tú, nuestra
amistad.
Gracias Señor.
LAS CANCIONES.

"Que la palabra de Cristo habite en vosotros con
toda su riqueza; enseñaos y exortaos unos a otros con toda sabiduría, y cantad a Dios
con un corazón agradecido salmos, himnos y cánticos inspirados." (Col
3, 16)
¡ Llevo en la mente, durante todo el día, esta canción
que habla de ti, Señor !
La cantamos la otra noche entre otras muchas, y ahora sólo
me viene ésta.
Gracias, Señor, por la gracia que es el cantarte, uniendo
en una sola, nuestras voces; en uno sólo, nuestros corazones.
Gracias por unirte a nosotros en la alegría; por escuchar
con gozo nuestro cantar.
Gracias, Señor, por convertir nuestro canto en una humilde
alabanza.
Gracias, Señor.
LOS JEFES.

"Sabéis que los que figuran como jefes de las
naciones las gobiernan tiránicamente y que sus magnates las oprimen. No ha de ser así
entre vosotros. El que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor; y el
que quiera ser primero entre vosotros, que sea esclavo de todos.
Pues tampoco el Hijo del hombre ha venido a ser
servido, sino a servir y a dar su vida en rescate por todos." (Mc. 10, 42-45)
La verdad, Señor, es que he llegado a apreciarlos, y ellos
a mí también, estoy seguro.
Tienen tanta o más ilusión que nosotros en que todo salga
adelante y bien; atentos a todo y a todos; siempre ahí en lo triste, y también en lo
más divertido.
Gracias, Señor, por estos jefes: por su esfuerzo, tiempo,
ánimo, amistad, cariño...
Gracias por darnos todo lo que llevan en su corazón.
Gracias, Señor.
LOS JUEGOS.

"Llamó a un niño, lo puso en medio de ellos y
dijo: -Os aseguro que si no cambiáis y os hacéis como los niños, no entraréis en el
reino de los cielos. El que se haga pequeño como este niño, ese es el mayor en el reino
de los cielos- ." (Mt. 18, 2-4)
¡ Nos lo hemos pasado bomba jugando, Señor !
Hacía tiempo que no jugábamos a estas cosas y nos hemos
reído como críos.
Gracias, Señor, por concedernos aún la alegría de los
pequeños, por regalarnos la sonrisa de los niños.
Gracias por compartir nuestros juegos, reír con nuestras
risas, gozar con nuestra inocencia.
Señor, gracias por haberte hecho niño.
Gracias, Señor.
HACE CALOR.

"...el bochorno y el sol no los dañarán, pues
el que se compadece de ellos los guiará, y los conducirá hacia manantiales de
agua."
(Is. 49, 10)
¡ Que calor más insoportable, Señor, es angustioso el
sudor cayendo por la frente. !
Gracias, Señor, por este sol, tan necesario para la tierra
y para los hombres.
Gracias por refrescar nuestros sudores aliviando nuestras
angustias, enfriando nuestros ardores, soportando nuestros dolores.
Señor, gracias por acogernos pecadores.
Gracias, Señor.
DIANA.

"Mi corazón está firme, oh Dios, mi corazón
está firme: voy a cantar para ti. ¡Despierta, gloria mía! ¡Despertad, cítara y arpa!
¡Despertaré a la aurora!." (Sal. 57, 8-9)
Ya tocan, Señor, para un nuevo día; ¿qué nos traerá?
Anoche me acosté pensando en ti, y hoy me levanto esperando
no olvidarte un instante, sabiéndote a mi lado en todo momento, compartiendo cada
segundo.
Gracias, Señor, por el regalo de este nuevo día; por esta
nueva ocasión de estar en tu compañía.
Gracias porque esta noche podré decirte: Gracias, Señor,
por este día.
EL UNIFORME.

" ¡Hay de vosotros, maestros de la ley y
fariseos hipócritas, que os parecéis a sepulcros blanqueados: por fuera parecen bonitos,
pero por dentro están llenos de huesos de muertos y podredumbre! Lo mismo pasa con
vosotros: por fuera parecéis justos ante los hombres, pero por dentro estáis llenos de
hipocresía y de maldad."
(Mt. 23, 27-28)
La verdad, Señor, es que el uniforme no me gusta demasiado.
Sin embargo, es verdad que nos identifica y nos hace
iguales, sin diferencias culturales, económicas, sociales.
Gracias, Señor porque Tú nos quieres a todos por igual, a
cada uno por lo que es.
Señor, gracias porque cada uno es único para ti, porque
cada uno es amado por ti.
Gracias, Señor.
LAS CEREMONIAS.

"Jesús, sabiendo que el Padre le había
entregado todo, y que de Dios había venido y a Dios volvía, se levantó de la mesa, se
quitó el manto, tomó una toalla y se la ciñó a la cintura. Después echó agua en una
palangana y comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a secárselos con la toalla
que llevaba en la cintura." (Jn. 13, 3-5)
Señor, ya se han acabado las ceremonias; no sé cuantas
veces habré escuchado: "...y con la ayuda de Dios..."
Gracias, Señor, porque sin tu ayuda, ¿qué haríamos?
Gracias por tantos ejemplos recibidos, por tantos modelos
presentados de tu ayuda, de tu amistad, de tu amor.
Señor, gracias por ser Tú, mi ejemplo; por ser Tú, mi
modelo.
Gracias, Señor.
FUEGO DE CAMPAMENTO.

"Vienen todos de lejos, unos del norte y del
poniente, otros de la región de Sinín. Gritad, cielos, de gozo; salta, tierra, de
alegría; montes, estallad de júbilo, que el Señor consuela a su pueblo, se apiada de
sus desvalidos."
(Is. 49, 12-13)
Ya está todo preparado, Señor: el gran fuego encendido, la
gente impaciente, los nervios...
No sé si será mejor que el del pasado año, pero siempre
hay algo que merece la pena.
Gracias, Señor, porque importa la ilusión puesta, el
trabajo realizado, la imaginación desbordada.
Gracias porque descubrimos nuevas facetas, porque
desarrollamos nuevos dones.
Señor, gracias por esta gracia que es hacer felices a los
hermanos.
Gracias, Señor.
LA GUARDIA.

"Mientras yo estaba con ellos en el mundo, yo
mismo guardaba, en tu nombre, a los que me diste. Los he protegido de tal manera que
ninguno de ellos se ha perdido."
(Jn. 17, 12)
Señor, aquí estamos, solos, en medio de la noche guardando
el campamento, a cada uno de los que aquí están.
Es un buen momento para charlar contigo, porque, y a
nosotros, ¿quién nos guarda?
Gracias, Señor, por velar por nosotros, por acompañarnos
en nuestra misión.
Señor, gracias por darnos la oportunidad de proteger,
vigilar, cuidar a nuestros hermanos.
Gracias por proteger, cuidar Tú de nosotros.
Gracias, Señor.
LA VELA DE ARMAS.

"Velad, permaneced firmes en la fe; sed hombres,
sed fuertes. Cuanto hagáis, hacedlo con amor."
(1 Cor 16, 13-14)
Es bonita esta noche, ¿verdad, Señor?; lo es por sí
misma, pero también por encontrarnos Tú y yo, a solas.
Y es que esta noche no es como las otras, porque en ésta me
preparo para aquello a lo que he sido llamado: a servirte mejor a ti, Señor, y a
mis hermanos.
Gracias, Señor por acompañarme en este rato, ¿quién
mejor que Tú para disponerme a ello?
Gracias, ya desde ahora, por ayudarme en el futuro.
Gracias, Señor.
LOS PASES.

"Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura
y en aprecio ante Dios y ante los hombres." (Lc. 2, 52)
Señor, esta noche cambio de unidad, y ahora los recuerdos
se agolpan en mi memoria.
Todo este tiempo juntos, lleno de aventuras increíbles,
buenos momentos, situaciones límites, alegrías inmensas...
Gracias, Señor, por todo ello, ¡ por todos ellos !
Ahora me doy cuenta, que Tú has estado siempre a nuestro
lado, que Tú has sido quien ha hecho de todo este tiempo un tiempo inolvidable.
Gracias, Señor.
PATRULLA DE SERVICIO.

"Tenía Marta una hermana llamada María que,
sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra. Marta, en cambio estaba atareada con
los quehaceres del servicio." (Lc. 10, 39-40)
Me tenía que tocar a mí, ¿no podía haber sido otro,
Señor?
La verdad es que pasaremos casi todos, así que no tengo de
qué quejarme.
Gracias, Señor, porque es una forma sencilla para servir;
cansada para que otros descansen; sacrificada para que otros disfruten.
Gracias porque Tú hiciste lo mismo: servir sin ser servido.
Gracias, Señor.
DESPEDIDA.

"Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a
tu siervo irse en paz. Mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos
los pueblos como luz para iluminar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel."
(Lc. 2, 29-32)
Ya ha llegado el momento de volver a casa, Señor; todo
está recogido, el campamento está limpio y todos dispuestos a partir.
Pero antes, la canción de la despedida: unidas las manos,
brazos y piernas entrelazadas, un círculo cerrado y una única voz.
Gracias, Señor, por cada instante vivido, por cada persona
conocida, por cada amistad nacida, por cada momento compartido.
Gracias por esta aventura que ha sido vivir contigo, que es
seguir viviendo unidos, nosotros y Tú.
Gracias, Señor.
. . . Oraciones en el raid
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