... en campamento.

 

        ¡Ya hemos llegado!  Ha sido un largo viaje, pero no hay tiempo que perder. Tenemos que ponernos manos a la obra, porque levantar todo un campamento no es ninguna tontería. Aquí tendremos que vivir durante quince días y no unos poquitos, sino un montón de gente. La experiencia echará una mano, pero, sobre todo, lo que hayamos trabajado durante esta Ronda Solar. Ahora es el momento de ponerlo en práctica, y no para nuestra satisfacción, sino como servicio a pequeños y a grandes.

       Ha llegado también el momento privilegiado del trabajo en equipo, de la convivencia todos juntos, de admirar la imaginación y el saber hacer de los otros...

       Y el tiempo único de contemplar la obra de Dios en nosotros y a nuestro alrededor. De saborear el momento precioso que es levantar la vista y verle aquí, acampado entre nosotros, y dispuesto a esta maravillosa experiencia.

       Hazle un hueco y siente en su corazón, admira con su mirada y goza con su felicidad.

                     ¡ Vamos !

 

 

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LAS CONSTRUCCIONES.   Volver al índice

"Vio entonces Dios todo lo que había hecho, y todo era muy bueno."   (Gen. 1, 31)

 

Ya está, Señor, todo está terminado y bien terminado.

Tenemos las manos doloridas y estamos llenos de sudor, pero esto no importa, ante la obra bien hecha.

Gracias, Señor, por estas manos, continuadoras de tu creación, que ahora elevamos ofreciéndote nuestra labor.

Gracias: por tantas manos unidas en el esfuerzo, estrechadas en la amistad, fundidas en la oración.

Gracias, Señor.

 

 


 

EL BAÑO.    Volver al índice

"Haré brotar ríos en las cumbres peladas y fuentes en medio de los valles, transformaré el desierto en estanque, la tierra árida en manantiales de agua."  (Is. 41,18)

 

¡Qué gozada Señor!, después de un día de trabajo, tensión, calor, ir al río y jugar, relajarnos, refrescarnos.

Gracias, Señor, por este agua que corre limpia, por este agua que empapa la tierra, por este agua que refresca el ambiente.

Señor, gracias por ser Tú la corriente que purifica mi alma,  limpia mi corazón, derrama mi amor.

Gracias por empaparme de tu ardor.

Gracias, Señor.

 


 

LA TIENDA.    Volver al índice

"La gloria del Señor lo cubrirá todo, como tienda que da sombra contra el calor del día, abrigo y refugio contra la lluvia y la borrasca."    (Is. 4, 4-5)

 

Señor, aquí estamos apretados unos contra otros, compartiendo techo, suelo, aire, sueño... fuera: la lluvia.

Gracias, Señor, por ser nuestro refugio, por ser nuestro techo, suelo, aire, sueño... nuestro sol: dentro.

Señor, gracias por cubrirnos con tu palma, sostenernos con tu aliento, saciarnos con tu alimento, cuidarnos con tus desvelos.

Gracias, Señor.

 


 

ESTAS DOS LOBATAS.     Volver al índice

"Dejad que los niños vengan a mí; no se lo impidáis, porque de los que son como ellos es el reino de Dios. Os aseguro que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en el.

Y tomándolos en brazos, los bendijo, imponiéndoles las manos".  (Mc. 9. 48)

 

Míralas, ¿te has fijado, Señor?

Siempre van juntas riendo, cantando, saltando, de la mano.

Señor, que maravilla has hecho dándonos la amistad; ¡ aún, ahora, vamos juntos !

Gracias, Señor, por seguir riéndonos, cantando, saltando, y  ¡ aún los tres de la mano !

Gracias por ser Tú, amigo nuestro; por ser Tú, nuestra amistad.

Gracias Señor.

 


 

LAS CANCIONES.    Volver al índice

"Que la palabra de Cristo habite en vosotros con toda su riqueza; enseñaos y exortaos unos a otros con toda sabiduría, y cantad a Dios con un corazón agradecido salmos, himnos y cánticos inspirados."    (Col 3, 16)

 

¡ Llevo en la mente, durante todo el día, esta canción que habla de ti, Señor !

La cantamos la otra noche entre otras muchas, y ahora sólo me viene ésta.

Gracias, Señor, por la gracia que es el cantarte, uniendo en una sola, nuestras voces; en uno sólo, nuestros corazones.

Gracias por unirte a nosotros en la alegría; por escuchar con gozo nuestro cantar.

Gracias, Señor, por convertir nuestro canto en una humilde alabanza.

Gracias, Señor.

 


 

LOS JEFES   Volver al índice

"Sabéis que los que figuran como jefes de las naciones las gobiernan tiránicamente y que sus magnates las oprimen. No ha de ser así entre vosotros. El que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea esclavo de todos.

Pues  tampoco el Hijo del hombre ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida en rescate por todos."  (Mc. 10, 42-45)

 

La verdad, Señor, es que he llegado a apreciarlos, y ellos a mí también, estoy seguro.

Tienen tanta o más ilusión que nosotros en que todo salga adelante y bien; atentos a todo y a todos; siempre ahí en lo triste, y también en lo más divertido.

Gracias, Señor, por estos jefes: por su esfuerzo, tiempo, ánimo, amistad, cariño...

Gracias por darnos todo lo que llevan en su corazón.

Gracias, Señor.

 


 

LOS JUEGOS.    Volver al índice

"Llamó a un niño, lo puso en medio de ellos y dijo: -Os aseguro que si no cambiáis y os hacéis como los niños, no entraréis en el reino de los cielos. El que se haga pequeño como este niño, ese es el mayor en el reino de los cielos- ." (Mt. 18, 2-4)

 

¡ Nos lo hemos pasado bomba jugando, Señor !

Hacía tiempo que no jugábamos a estas cosas y nos hemos reído como críos.

Gracias, Señor, por concedernos aún la alegría de los pequeños, por regalarnos la sonrisa de los niños.

Gracias por compartir nuestros juegos, reír con nuestras risas, gozar con nuestra inocencia.

Señor, gracias por haberte hecho niño.

Gracias, Señor.

 


 

HACE CALOR.    Volver al índice

"...el bochorno y el sol no los dañarán, pues el que se compadece de ellos los guiará, y los conducirá hacia manantiales de agua."                 (Is. 49, 10)

 

¡ Que calor más insoportable, Señor, es angustioso el sudor cayendo por la frente. !

Gracias, Señor, por este sol, tan necesario para la tierra y para los hombres.

Gracias por refrescar nuestros sudores aliviando nuestras angustias, enfriando nuestros ardores, soportando nuestros dolores.

Señor, gracias por acogernos pecadores.

Gracias, Señor.

 


 

DIANA.    Volver al índice

"Mi corazón está firme, oh Dios, mi corazón está firme: voy a cantar para ti. ¡Despierta, gloria mía! ¡Despertad, cítara y arpa! ¡Despertaré a la aurora!."   (Sal. 57, 8-9)

 

Ya tocan, Señor, para un nuevo día; ¿qué nos traerá?

Anoche me acosté pensando en ti, y hoy me levanto esperando no olvidarte un instante, sabiéndote a mi lado en todo momento, compartiendo cada segundo.

Gracias, Señor, por el regalo de este nuevo día; por esta nueva ocasión de estar en tu compañía.

Gracias porque esta noche podré decirte: Gracias, Señor, por este día.

 


 

EL UNIFORME.    Volver al índice

" ¡Hay de vosotros, maestros de la ley y fariseos hipócritas, que os parecéis a sepulcros blanqueados: por fuera parecen bonitos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y podredumbre! Lo mismo pasa con vosotros: por fuera parecéis justos ante los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía y de maldad."             (Mt. 23, 27-28)

 

La verdad, Señor, es que el uniforme no me gusta demasiado.

Sin embargo, es verdad que nos identifica y nos hace iguales, sin diferencias culturales, económicas, sociales.

Gracias, Señor porque Tú nos quieres a todos por igual, a cada uno por lo que es.

Señor, gracias porque cada uno es único para ti, porque cada uno es amado por ti.

Gracias, Señor.

 


 

LAS CEREMONIAS.    Volver al índice

"Jesús, sabiendo que el Padre le había entregado todo, y que de Dios había venido y a Dios volvía, se levantó de la mesa, se quitó el manto, tomó una toalla y se la ciñó a la cintura. Después echó agua en una palangana y comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a secárselos con la toalla que llevaba en la cintura."  (Jn. 13, 3-5)

 

Señor, ya se han acabado las ceremonias; no sé cuantas veces habré escuchado: "...y con la ayuda de Dios..."

Gracias, Señor, porque sin tu ayuda, ¿qué haríamos?

Gracias por tantos ejemplos recibidos, por tantos modelos presentados de tu ayuda, de tu amistad, de tu amor.

Señor, gracias por ser Tú, mi ejemplo; por ser Tú, mi modelo.

Gracias, Señor.

 


 

FUEGO DE CAMPAMENTO.     Volver al índice

"Vienen todos de lejos, unos del norte y del poniente, otros de la región de Sinín. Gritad, cielos, de gozo; salta, tierra, de alegría; montes, estallad de júbilo, que el Señor consuela a su pueblo, se apiada de sus desvalidos."                           (Is. 49, 12-13)

 

Ya está todo preparado, Señor: el gran fuego encendido, la gente impaciente, los nervios...

No sé si será mejor que el del pasado año, pero siempre hay algo que merece la pena.

Gracias, Señor, porque importa la ilusión puesta, el trabajo realizado, la imaginación desbordada.

Gracias porque descubrimos nuevas facetas, porque desarrollamos nuevos dones.

Señor, gracias por esta gracia que es hacer felices a los hermanos.

Gracias, Señor.

 


 

LA GUARDIA.    Volver al índice

"Mientras yo estaba con ellos en el mundo, yo mismo guardaba, en tu nombre, a los que me diste. Los he protegido de tal manera que ninguno de ellos se ha perdido."                        (Jn. 17, 12)

 

Señor, aquí estamos, solos, en medio de la noche guardando el campamento, a cada uno de los que aquí están.

Es un buen momento para charlar contigo, porque, y a nosotros, ¿quién nos guarda?

Gracias, Señor, por velar por nosotros, por acompañarnos en nuestra misión.

Señor, gracias por darnos la oportunidad de proteger, vigilar, cuidar a nuestros hermanos.

Gracias por proteger, cuidar Tú de nosotros.

Gracias, Señor.

 


 

LA VELA DE ARMAS.     Volver al índice

"Velad, permaneced firmes en la fe; sed hombres, sed fuertes. Cuanto hagáis, hacedlo con amor."                             (1 Cor 16, 13-14)

 

Es bonita esta noche, ¿verdad, Señor?; lo es por sí misma, pero también por encontrarnos Tú y yo, a solas.

Y es que esta noche no es como las otras, porque en ésta me preparo para aquello a lo que he sido llamado: a servirte mejor a ti, Señor,  y a mis hermanos.

Gracias, Señor por acompañarme en este rato, ¿quién mejor que Tú para disponerme a ello?

Gracias, ya desde ahora, por ayudarme en el futuro.

Gracias, Señor.

 


 

LOS PASES.    Volver al índice

"Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en aprecio ante Dios y ante los hombres."  (Lc. 2, 52)

Señor, esta noche cambio de unidad, y ahora los recuerdos se agolpan en mi memoria.

Todo este tiempo juntos, lleno de aventuras increíbles, buenos momentos, situaciones límites, alegrías inmensas...

Gracias, Señor, por todo ello, ¡ por todos ellos !

Ahora me doy cuenta, que Tú has estado siempre a nuestro lado, que Tú has sido quien ha hecho de todo este tiempo un tiempo inolvidable.

Gracias, Señor.

 


 

PATRULLA DE SERVICIO.     Volver al índice

"Tenía Marta una hermana llamada María que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra. Marta, en cambio estaba atareada con los quehaceres del servicio."  (Lc. 10, 39-40)

 

Me tenía que tocar a mí, ¿no podía haber sido otro, Señor?

La verdad es que pasaremos casi todos, así que no tengo de qué quejarme.

Gracias, Señor, porque es una forma sencilla para servir; cansada para que otros descansen; sacrificada para que otros disfruten.

Gracias porque Tú hiciste lo mismo: servir sin ser servido.

Gracias, Señor.

 


 

DESPEDIDA.    Volver al índice

"Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos como luz para iluminar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel."   (Lc. 2, 29-32)

 

Ya ha llegado el momento de volver a casa, Señor; todo está recogido, el campamento está limpio y todos dispuestos a partir.

Pero antes, la canción de la despedida: unidas las manos, brazos y piernas entrelazadas, un círculo cerrado y una única voz.

Gracias, Señor, por cada instante vivido, por cada persona conocida, por cada amistad nacida, por cada momento compartido.

Gracias por esta aventura que ha sido vivir contigo, que es seguir viviendo unidos, nosotros y Tú.

Gracias, Señor.

 


. . . Oraciones en el raid

 

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